GUILLERMO MARCONI, PIONERO de la RADIOFONIA

Por Chalo Agnelli CV
Docente, escritor y cronista.
En el año 1910, los pocos y tranquilos habitantes de Bernal ven llegar a un original grupo de italianos que tomaban medidas de la altura de la tierra, la velocidad de los vientos con grandes barriletes y hacían rigurosos cálculos. El país se preparaba para celebrar el Centenario de la Revolución de Mayo.
La historia cuenta insistentemente sobre la visita de la Infanta Isabel de España, pero a veces se olvida de otra personalidad de igual valor o superior por lo que significó en progreso para la humanidad, fue el ingeniero italiano Guillermo Marconi.
Unos meses antes había enviado técnicos de su empresa para buscar un lugar adecuado para realizar un experimento. El terreno elegido por el estrafalario comité de científicos, estaba en Bernal, más precisamente en el actual Barrio Parque, según nos cuenta don Felipe Firpo, cerca de la actual Plaza Suiza, propiedad que pertenecía a un descendiente de don Pedro Bernal. Las lomadas, el clima, la escasez de árboles, los vientos y el apoyo de la colectividad italiana que había en el partido, que era considerable, determinaron la elección.
Recordemos que Quilmes había recibido un importante caudal inmigratorio italiano, sobre todo genoveses, que primero se establecieron en torno al pionero don Santiago Valerga en el actual barrio de La Colonia y una segunda tanda, llegada después de 1890 en Bernal. Esa comunión de paisanos pudo haber influido también para que Marconi optara por nuestra localidad para sus investigaciones.
Para esa fecha ya Marconi había realizado numerosos experimentos destinados a la radiotelefonía. Fue el 12 de octubre de 1901 que desde Inglaterra, la patria de su madre, alcanza a comunicarse con la isla de Terranova en América. En 1909 la Academia Sueca le otorga el Premio Nobel.
Como en pueblo chico todo se sabe y cualquier acontecimiento fuera de lo común, por lo minúsculo que fuere atraía como imán, al poco tiempo comenzó a ser paseo obligado por los vecinos, ir a observar a ese grupo de hombres adultos remontando barriletes como chicos y entre ellos uno, que parecía ser el jefe del grupo, que corría para elevar un barrilete de tamaño considerable, del que colgaban extraños objetos. Luego se instalan antenas receptoras y en el mes de setiembre, Marconi, que era el caballero en cuestión, establece un contacto inalámbrico desde Bernal con Canadá e Irlanda. El entusiasmo fue grande entre los pobladores que o no creían o no entendían que sucedía.
Marconi no olvidó la hospitalidad que le brindó el pueblo quilmeño-bernalense y en 1930 se escuchó su voz desde Génova inaugurando un transmisor de radiotelefonía recién inventado. La transmisión se hizo por medio de Transradio Internacional inaugurando las comunicaciones radiotelefónicas.
Otra curiosidad que produjo la visita del genial Marconi, fue que en Bernal surgieron comercios que llevaron su nombre. Así lo cuentan testigos presenciales de aquellos acontecimientos como el Prof. Américo Pampinella en “El Comercio” de agosto de 1967 y don Emilio Luchelli en el diario “El Sol” del 30 de abril de 1970.
Guillermo Marconi murió el 20 de julio de 1937 a los 63 años en Roma. Al día siguiente durante dos minutos todas las radios del mundo hicieron silencio. Ese fue el homenaje a su inventor.
LA D. 6 QUILMES BROADCASTING
Unos años después, aficionados entusiastas, tomaron las experiencias de Marconi y las continuaron; entre estos don Carlos Braggio que en 1923 recibió en su casa de Bernal la transmisión de la pelea entre Luis Ángel Firpo y Jack Dempsey. Todo el pueblo estaba alrededor de su casa entusiasta y curioso. Braggio había logrado incorporar un sistema de altavoces desusado hasta entonces.
En 1926, otro padre fundador local de la radiotelefonía, don Ricardo Bernotti instala en Quilmes la D. 6 Quilmes Broadcasting que, con L. O. V. Radio Brusa; L.O.Y. Radio Nacional, L.O.T. Radio Olivos y Radio Prieto, fue una de las primeras emisoras argentinas. Tenía sus instalaciones en una casa que había pertenecido a la familia Huisi, en la calle Rivadavia 640.
La Quilmes Broadcasting transmitía música, noticias locales y nacionales y sabrosos comentarios de sus inefables locutores don Juan Carlos Buceta Basigalup y Arturo Quadrio.
Todos los artistas quilmeños pasaron por esta emisora: la soprano internacional Luisa Bertana, Teofilo Ibáñez; profesores y alumnos del Conservatorio Williams como Vicente Maccarone, Leonidas Piaggio, Otilia Marenzi, Zulema Canessa, Norma Persichini, etc. También se disfrutaba de las anécdotas y el humor de Jorge Barton y Luis Otamendi, hasta escenas de radioteatro con actores locales como Pedro Agnetti y Dora Barrera Nicholson de Ricagno. Y tampoco faltaron músicos de la Agrupación Sinfónica y Cultural de Leonardo J. Gay o de las orquestas típicas de Quilmes, como las de Francisquín Abatantuono con la voz de Héctor Roberts (Héctor Tiscornia). En 1935 dejó el éter, como se diría en aquel entonces, abandonó las hondas transmisoras. Años después la familia de Ricardo Bernotti se hizo cargo de L.S. 6 Radio del Pueblo y de L.W. 1 Radio Colonia.
(Más información en “La radio en sus comienzos – Los pioneros quilmeños” de Armando N. Ales. Ed. Tiempo Sur. Quilmes, octubre 2006)
H. Ch. Agnelli


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